Licenciatura en Ciencias Políticas

Campo Ocupacional del Profesional

El Licenciado en Ciencias Políticas, por su formación científico-técnica y objetiva sobre la estructura política y especialmente en la planificación y coordinación general de servicios, desempeña cualquier cargo técnico político en la administración pública o privada, como consultor, asesor político en institutos de investigación social o centros de estudios; la presencia del politólogo es requerida y su finalidad es proporcionar los elementos de juicio para las decisiones o planes de los poderes públicos o de entidades privadas con interés público o que desarrollen investigaciones de carácter científico sobre los aspectos de la política y de otras materias afines. En el periodismo, la formación en política de alto nivel le permite al politólogo, actuar como redactor o asesor político. En docencia, puede desempeñar función docente, de investigación científica en instituciones de educación superior que ofrezcan formación en su especialidad. En la carrera diplomática, puede desempeñares en cargos de servicio interno de la Cancillería.

El quehacer del politólogo oscila entre cuatro tipos de tareas, la de investigador y la de analista de la política, como escritor de opinión en medios de comunicación, la de profesor. 

Como investigador.

Aquí tocamos la fibra íntima del artesano intelectual de la política. La búsqueda del saber político implica a menudo grandes riesgos y en todas partes aparece asediada de peligros.

El politólogo investigador, sabe también que los resultados de su búsqueda están llamados a cumplir una función bien determinada en el progreso de los conocimientos. El está consciente de que su labor es parte de una búsqueda más amplia que no ha empezado, y no termina con él. El sabe muy bien que cuando presente al juicio de la crítica los resultados de su investigación, son porque tiene “algo” que decir. Este “algo” está destinado a promover ideas, nuevas interpretaciones de la realidad observada.

De ahí, que sea esencial el cultivo del espíritu crítico .Este no puede crecer sino allí donde coexisten la libertad intelectual y ética. Tal vez es por esto que centros de investigación de ciencia política no están permitidos en aquellos países donde el Estado autoritario se erige en guardián de todo conocimiento, donde se persiguen las disidencias y se acallan las voces de la inconformidad.

Como analista de la política.

La responsabilidad social del politólogo es sin duda, una prioridad para el cuentista político, que se nutre de las vivencias de la comunidad, las analiza, interpreta y procesa, a manera de generar informes objetivos de causas y consecuencias.

El campo natural de acción del politólogo es la administración pública, por ello, está llamado a convertir en verdadero soporte, la actividad técnica que requiere conocimientos y destrezas del saber de la politología. La elaboración de informes y la recolección de datos para la toma de decisiones de interés público conforman un espacio o terreno que en el país, debe ser asumido por el analista calificado. El Lugar del politólogo en la administración, local, nacional o regional, está en las actividades de planificación, de gestión y ejecución que demandan análisis político.

 Como escritor de opinión de medios de comunicación.

De opinión o especializado. Este puede convertirse en el futuro inmediato en el instrumento más idóneo para la acción y proyección del politólogo. En el rol de director y orientación de la opinión pública, así como observador calificado de las relaciones de fuerzas coyunturales, el analista político debe encauzar a las naciones hacia mejores niveles de vida y realización.

 Como profesor.

El politólogo no puede limitares a la repetición infatigable de las fórmulas consagradas en los manuales universitarios. El profesor de politología antes de convencer, tarea de los ideólogos, debe buscar la demostración de sus proposiciones. Esta demostración debe estar siempre libre de ataduras de los compromisos ideológicos. Esto es a tal punto importante que en las Ciencias Políticas, la enseñanza, resulta ser a menudo una manera de confirmación o justificación de las ideas o ideologías dominantes.

La enseñanza de la política no admite autoritarismos, ni de las doctrinas ni de los grandes autores. El desentendimiento de esta verdad ha conducido a no pocos científicos y políticos a restringir sus potencialidades al campo de la exposición erudita a la mera actividad exegética, si no a la apología pura y simple de textos y autores consagrados. La labor pedagógica del politólogo consiste por consiguiente en ofrecer y cultivar el saber esclarecedor, que hace al hombre consciente de su propia práctica social y política, que lo convierte en dueño de su destino.

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